CA EN ES
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16 de septiembre de 2022
«La exclusión del español en la educación: El catalán como arma identitaria», por Elda Mata Miró-Sans

EL PERIÓDICO DE CATALUÑA

Desde la lealtad a la democracia, cimentada sobre la división de poderes, resulta imposible encontrar argumentos y contenido a la intención expresada por unos y aceptada por otros de “desjudicializar” la política en Cataluña.

A los ciudadanos catalanes que exigimos el debido respeto a nuestros derechos recogidos en la Constitución Española no nos queda otra alternativa que recurrir a “judicializar”, a demandar por medio de la Justicia…que se haga justicia. Así lo hacemos las entidades que formamos Escuela de Todos-Escola de Tothom desde hace años, así lo continuaremos haciendo porque hasta el mismísimo Govern sabe que el muro identitario en torno a la lengua se derrumba inexorablemente.

El decreto aprobado por el Gobierno nacionalista de la Generalitat, y la posterior ley  aprobada por el Parlamento de Cataluña con el objetivo de eludir la aplicación de una sentencia del TSJC, representan la enésima burla a las sentencias judiciales que han fallado a favor de que tanto el español como el catalán  se consideren lenguas vehiculares en la educación.  

Ningún colegio público de Cataluña debe impartir durante este curso escolar un 25% de asignaturas en español pese a que así lo exige la Ley y pese a ser esta la lengua mayoritaria de los catalanes. Así lo ha ordenado de manera taxativa, aunque dudosamente legal, a los directores de los centros educativos el Conseller de Educación del gobierno Sr. González Cambray.

El español es una de las dos lenguas oficiales de Cataluña y su persecución en el entorno escolar es una aberración inconstitucional. Y, con todo, tal vez lo más desesperante para los catalanes leales es que las instituciones del Estado, en vez de velar por una educación de calidad en todos y cada uno de los rincones de nuestro país, hayan aceptado las reglas del juego de un nacionalismo perverso y supremacista que, sin oposición alguna, ha tenido la gran habilidad de situar el debate sobre la lengua en el terreno político.

Las preguntas se amontonan desde hace años. ¿Por qué en Cataluña los padres con medios económicos suficientes pueden elegir la lengua de escolarización de sus hijos y las demás  familias ven conculcados sus derechos lingüísticos? ¿Por qué a algunos niños se les otorga el privilegio de ser escolarizados en su lengua materna y otros son deshumanizados y condenados a ser ciudadanos de segunda desde su más tierna infancia? ¿Por qué las instituciones catalanas utilizan sistemáticamente la lengua como excusa para atropellar libertades, dividir a la sociedad y señalar públicamente a profesores, a familias y a niños?

La respuesta es sencilla. Una vez descartada por el nacionalismo la posibilidad de demostrar que los ciudadanos con ocho apellidos catalanes fueran miembros privilegiados de una “raza superior”, elige utilizar la lengua como bandera identitaria. Esto comporta colocar el relato 1000 veces repetido de que el catalán es un idioma perseguido que debe ser defendido por los considerados buenos catalanes y, a la vez, que el castellano, lengua ajena a Cataluña, debe ser erradicado.

Y todo esto, ¿con qué finalidad? ¿Puede ser defendido con argumentos pedagógicos? ¿Para mejorar la atención a los niños y a los jóvenes durante su escolarización? ¿Para asegurar una mejor educación, una formación de más calidad? Evidentemente no. Se trata del mantenimiento de un sistema clientelar que beneficia a la llamada “crosta” que cosifica a los demás y les niega sus derechos con la finalidad de mantener su Ítaca , un engaño que les reporte los suficientes votos para  perpetuarse en el poder exclusivamente en beneficio propio y no en el de sus conciudadanos.

Como sociedad hemos comulgado durante demasiado tiempo con ruedas de molino y, en muchas ocasiones, hemos abandonado a su suerte a padres y profesores valientes que, con un gran coste personal, llevan años luchando por los derechos de todos. Ante la última desvergüenza de un govern que se vanagloria de saltarse la ley con total impunidad ha llegado el momento de salir a la calle.

La conjunción lingüística promulgada en el Estatut avala una sociedad bilingüe, la escuela también debe serlo. Las quince entidades englobadas en Escuela de Todos-Escola de Tothom, entre ellas Societat Civil Catalana, estamos comprometidas en la lucha por las libertades y los derechos fundamentales. Es por ello que, además de continuar “judicializando” hemos convocado una manifestación el próximo domingo 18 de septiembre en Barcelona. Una manifestación que  no va contra los derechos de nadie, sino a favor de los derechos de todos; no va contra el catalán, sino a favor del bilingüismo real; no va de enfrentar, sino de convivir en un marco democrático de igualdad de derechos y oportunidades. Si tú también quieres contribuir a que el futuro sea mejor…¡Te esperamos el domingo en el Arco del Triunfo!

Elda Mata Miró-Sans

Presidenta de Societat Civil Catalana

EL PERIÓDICO DE CATALUÑA: La exclusión del español en la educación: el catalán como arma identitaria

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