INTERNACIONAL  · ORGANIZACIÓN  ·  COMUNICADOS   ·  DOCUMENTOS   ·  CONTACTA  ·  CAT    

Carta del presidente Josep Ramon Bosch

Queridos socios y amigos todos:

Con estas líneas quiero agradeceros la confianza que habéis depositado en mi al escogerme como nuevo presidente de Societat Civil Catalana. Hemos vivido unas semanas muy difíciles para todos y por eso me parece oportuno explicaros la situación que hemos atravesado y qué horizonte de futuro tenemos por delante. Estoy seguro que vemos la realidad de nuestra entidad desde puntos de vista diversos, pero estoy más seguro todavía de que todos la queremos sinceramente y estamos decididos a que continúe siendo un factor fundamental en la derrota del Proceso separatista, en el fortalecimiento de nuestro país y en la reconstrucción de la convivencia en nuestra sociedad.

Antes de entrar en los laberintos internos, me parece que vale la pena tener presente la extraordinaria tarea que ha hecho nuestra entidad desde el año 2014. En momentos difíciles hay que levantar la mirada para comprender el sentido de todo. Hemos dado la batalla cultural ante el relato independentista. Hemos roto la hegemonía del nacionalismo y la espiral del silencio en nuestra sociedad. Hemos reunido un constitucionalismo que antes estaba muy distante. Hemos conseguido por dos veces sacar a un millón de personas a las calles de Barcelona. Hemos hecho que se escuche en todas partes -en las calles, en los medios, en la opinión pública internacional y en todo tipo de foros- la voz de aquella mayoría de catalanes que queremos mantener los vínculos preciosos con el resto de España.

Digámoslo abiertamente, porque es verdad: SCC ha contribuido decisivamente a hacer descarrilar la primera etapa del Proceso separatista. No ha sido por casualidad. Mucha gente, muchos de vosotros, habéis dedicado una parte importante de vuestro tiempo y vuestras mejores energías. Algunos de nosotros hemos pagado un coste personal muy alto. Aun así, los ataques que ha recibido el proyecto que compartimos son la mejor prueba de su eficacia. A pesar de las diferencias, no podemos hacer otra cosa que agradecer tanto esfuerzo y tanto compromiso de todos en favor de la causa que nos une. Se ha hecho mucho trabajo, desde las agrupaciones territoriales hasta los miembros de las sectoriales, desde los trabajadores y voluntarios hasta las delegaciones internacionales. Quiero reconocer públicamente la tarea de todos los presidentes de la entidad, José Rosiñol, Rafael Arenas, Mariano Gomà y Álex Ramos.

No es fácil gestionar una entidad como la nuestra. Una entidad donde convivimos personas que venimos de tradiciones políticas y organizativas muy diferentes, y que además tenemos nuestros trabajos profesionales propios. Esta es nuestra riqueza y nuestra fuerza, pero es también nuestra dificultad. Ciertamente, durante los últimos meses, en el seno de la Junta se han producido discrepancias intensas. El propio presidente saliente, José Rosiñol, ha afirmado públicamente que “dedicó el 99% del tiempo a comunicar hacia afuera y sólo un 1% del tiempo a la gestión interna”.

El resultado ha sido un año de amplia incidencia y eficacia de Societat Civil Catalana en la opinión pública, tanto nacional como internacional, y una excelente presencia mediática, con datos muy contundentes. Pero en paralelo a estos éxitos, la rapidez en la sucesión de los acontecimientos llevó a un procedimiento de toma de decisiones sin contar en ocasiones con la opinión de la totalidad de la Junta, generándose por ello diferencias, susceptibilidades y discrepancias que probablemente podrían haberse resuelto con un protocolo más explícito y firme para la gobernanza de la entidad.

Queriendo trabajar todos por el bien de Societat Civil Catalana, los posicionamientos fueron distanciándose. No es un caso extraño en las organizaciones, donde a veces los malentendidos se imponen sobre la voluntad real y compartida de buscar lo mejor para la entidad. La situación motivó que el día 19 de diciembre 9 miembros de la Junta (sobre un total de 14) decidieran una reorganización de cargos y nombraran de forma provisional a Álex Ramos como presidente hasta renovar la Junta en una nueva asamblea. Como todos sabéis, la asamblea se celebró el pasado 19 de enero.

Me parece importante destacar que a pesar de estas divergencias internas, la inmensa mayoría de la asamblea corroboró la trayectoria de nuestra entidad estos últimos años. Un 95% de los socios validaron el informe de gestión del 2017, mientras un 76% avalaron la gestión del 2018. Del mismo modo, las cuentas del 2017 fueron aprobadas por un 90% de los socios. Las cuentas de 2018 serán auditadas próximamente y, tal como prevén los estatutos, votados convenientemente por la próxima asamblea. José Rosiñol, Álex Ramos y yo mismo aclaramos públicamente en rueda de prensa que las divergencias tenían como causa discrepancias sobre la gestión interna, y no cuestiones partidistas ni irregularidades económicas, como se había afirmado en algunas filtraciones interesadas y anónimas.

Somos todos conscientes que una entidad como la nuestra se basa en la confianza de sus socios y de sus donantes. Por eso la nueva Junta se propone profundizar en la plena transparencia de nuestra gestión. Hemos tomado la decisión de publicar las cuentas de la asociación. En las reuniones trimestrales que tendremos con los socios y que después explicaré, expondremos también el estado de las cuentas. Este es mi compromiso y el de la Junta entrante.

Los momentos de inestabilidad interna que he explicado se vieron agravados por tensiones de tesorería. Efectivamente, la Junta de Societat Civil Catalana había aprobado unos presupuestos para el año 2018. De acuerdo a los mismos se desarrollaron las actividades. Aun así, algunas circunstancias ajenas a la propia entidad provocaron que se retrasaran algunas donaciones importantes comprometidas. Esto provocó que acabáramos el año 2018 con una deuda importante.

Llegamos a la asamblea en el clima que he referido. Habíamos logrado muchos de nosotros un consenso en torno a la figura de Rafael Arenas como candidato unitario. Sin duda, Rafael es una persona y un catedrático reconocido por todos nosotros. Aun así, el mismo viernes, cuando se conoció la lista que proponía, muchos socios tuvieron la sensación que aquella lista no representaba la pluralidad y las diferentes sensibilidades que nos encontramos en Societat Civil Catalana. El presidente saliente, José Rosiñol, acabó anunciando que presentaba una lista alternativa. En estas circunstancias, varias personas me pidieron que diera un paso adelante y asumiera la presidencia, con objeto de devolver la serenidad y la confianza interna y de convocar, de aquí a unos meses, una nueva asamblea de la que surgiera una Junta muy potente para mirar al futuro.

Mi candidatura estaba acompañada por Álex Ramos como vicepresidente, Xavier Marín como tesorero y Manuel Miró como secretario. Agradezco a los tres que me están acompañando en esta nueva etapa, y valoro en especial su experiencia y su dedicación a nuestra causa. En estos próximos días, propondré una pequeña ampliación de la Junta, para hacerla del todo operativa y para conseguir, también, el equilibrio en todos los sentidos, también de género. En cualquier caso, esta candidatura fue avalada por la asamblea de forma notable, con un 67% de los votos favorables.

Este es, pues, el escenario. ¿Cómo veo el futuro?, ¿qué me propongo? El primer objetivo es estabilizar la situación de nuestra asociación y posibilitar su fortalecimiento a corto plazo. Estoy convencido que una entidad tiene que trabajar sobre todo “hacia afuera”, para comunicar en la sociedad sus convicciones. Pero también en algunos momentos hay que centrar la atención en rehacer la confianza interna y reunir de nuevo las mejores energías de todos para seguir siendo un actor decisivo en la vida social, cultural y política de Cataluña y del conjunto de España.

Societat Civil Catalana tiene un capital humano extraordinario. Sólo gracias a este capital humano hemos podido conseguir el capital político, cultural y mediático que hemos logrado. Es hora de volver a sumar entre todos para ganar la partida al independentismo y, sobre todo, para construir una alternativa cultural y social al independentismo. Es posible darle la vuelta en Cataluña. Es posible empezar una nueva etapa de libertad y convivencia entre todos los catalanes. No queremos ser una entidad de reacción. Queremos ser una entidad propositiva, que presente otra forma de vivir la catalanidad, en libertad, con universalidad, en pluralidad, motor activo de esta España contemporánea que sentimos como una parte fundamental de nuestra identidad.

El futuro de Societat Civil Catalana depende de la implicación de sus socios y de sus colaboradores. Llegaremos más lejos cuanto más comprometidos estemos y cuanto más creativos seamos. Por eso os quiero pedir que estas próximas semanas nos hagáis llegar a la Junta, en la medida de vuestras posibilidades, vuestras reflexiones. Nos gustaría recibir por escrito vuestras propuestas para el futuro de Societat Civil Catalana. ¿Cuál tiene que ser nuestro mensaje estos próximos meses?, ¿qué líneas de actuación debemos acentuar? ¿qué tipo de actos tenemos que organizar?, ¿cómo podemos funcionar mejor internamente?

Con vuestras propuestas, iremos a una próxima asamblea antes del 31 de mayo. La Junta Directiva presentará entonces un plan estratégico para los próximos meses. Votaremos entonces una nueva Junta que pueda afrontar con toda la fuerza los retos del futuro. La pequeña junta operativa que hemos constituido ahora, por voluntad de la mayoría de la asamblea no quiere perpetuarse. Os puedo decir de corazón que yo no quería ser presidente de Societat Civil Catalana. Tenía otros proyectos. Pero ahora las cosas son como son y con los otros compañeros de la Junta estamos decididos a devolver la confianza y la fuerza a esta casa. Como he dicho, en la próxima asamblea habrá que aprobar las cuentas del 2018 y tendrá que validar la estrategia de SCC para todo el 2018 y los primeros compases del 2019.

Como he comentado antes, nos comprometemos a reforzar la comunicación interna y la interlocución con los socios, para que estéis siempre al día de las decisiones que se toman y poder también participar más activamente. En este sentido, sería bueno que siguierais los canales de comunicación ya existentes, como el e-mail, la web, las redes o el canal de whatsapp que creamos hace unos meses.

Parte de nuestro trabajo estas próximas semanas es asegurar la estabilidad económica de la entidad. Os puedo dar la alegría que hoy mismo se ha podido pagar una parte importante de la deuda acumulada. Recuperaremos también la interlocución con todos nuestros pequeños y grandes donantes.

Que nuestra principal misión sea recuperar la fuerza interna de Societat Civil Catalana después de las dificultades vividas no significa, de ninguna forma, que nos olvidamos de la misión por la cual nos constituimos. Seguiremos defendiendo con toda nuestra energía en el espacio público y mediático la voz de los catalanes no independentistas. Lo haremos con la combinación de firmeza y moderación que siempre nos ha caracterizado. Lucharemos por los derechos de todos. Y presentaremos, sobre todo, una visión alternativa de Cataluña, centrada en una catalanidad abierta, comprometida y coautora del proyecto común español. Mantendremos también una fuerte presencia internacional, ahora que los independentistas quieren multiplicar su propaganda. Seguiremos trabajando por la unidad del constitucionalismo. No pararemos. Habréis visto estos días como SCC ha posibilitado el regreso de Albert Boadella a Barcelona de la mano del prestigioso intelectual francés Bernard Henry Lévy.

Quedo a disposición de todos. Os pido, cómo he dicho antes, que nos hagáis llegar vuestras propuestas y las líneas estratégicas que pensáis que tenemos que potenciar al correo de presidencia@societatcivilcatalana.cat.

Un fuerte abrazo,  

Josep Ramon Bosch i Codina
Presidente de Societat Civil Catalana

Editorial SCC

Jóvenes disidentes en la UAB.

Viernes, Diciembre 16, 2016 - 20:45

En un contexto en que el espacio público en general y el educativo en particular están  copados por el nacionalismo, la emergencia en el campus de Bellaterra de un pequeño colectivo de estudiantes que alza la voz en defensa de la convivencia de Cataluña con el resto de España ha resultado imposible de digerir para los cachorros más reaccionarios del separatismo y del (sorprendentemente) autodenominado “antifascismo” que hasta ahora, y desde hace demasiado tiempo, campaban a sus anchas por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).

Desde que se constituyó (hace unos pocos meses), la Agrupación de Jóvenes de Societat Civil Catalana de esta universidad (SCC-UAB) ha sufrido tantas agresiones como iniciativas públicas ha promovido. Los integrantes de todas las carpas desplegadas han sido ferozmente increpados, como se puede ver en este ilustrativo vídeo (https://www.youtube.com/watch?v=2m5w7ECnLZI).




Mejorar España o Destruir Cataluña.

Miércoles, Noviembre 16, 2016 - 18:23

Desde Societat Civil Catalana queremos expresar nuestra preocupación por el hecho de que una parte significativa de las cargos y autoridades locales y autonómicos en Cataluña estén utilizando impropiamente su poder para emprender acciones manifiestamente ilegales incurriendo, a la vez, en un evidente despilfarro de recursos públicos. Nos parece especialmente condenable la vulneración del principio democrático de neutralidad de las instituciones, en las que con frecuencia los símbolos partidistas desplazan a los oficiales de todos los catalanes, se hacen apelaciones a la desobediencia y a la transgresión de las leyes y resoluciones de los órganos judiciales y se fomenta el desprecio al actual marco constitucional tratando de devaluar su trascendencia y relevancia.

El populismo nacionalista está incurriendo en un claro y manifiesto abuso del poder que detenta. Sus dirigentes públicos se aprovechan del cargo y de las atribuciones inherentes al mismo frente a los que se encuentran en situación de dependencia o subordinación y tratan, además, de influir en los ciudadanos en beneficio de una determinada ideología. Es corrupción política de tintes totalitarios.  




Puigdemont no puede seguir siendo el presidente de la Generalitat.

Miércoles, Septiembre 28, 2016 - 23:08

Societat Civil Catalana muestra su preocupación por el plan de gobierno que ha presentado hoy Carles Puigdemont ante el Parlamento de Cataluña.

En su intervención el Sr. Puigdemont ha afirmado que el Gobierno de la Generalitat ya trabaja en la elaboración de todo aquello que es preciso para proceder a la declaración de independencia de Cataluña. Se trata de un desafío expreso no solamente a la Constitución sino también al Tribunal Constitucional, quien ha anulado la hoja de ruta secesionista y ha prohibido que se dé cualquier tipo de apoyo al proceso de secesión.

El proyecto de gobierno que se ha presentado ante la Cámara autonómica no es más que el detalle de un golpe de Estado que implicaría la ruptura unilateral de la soberanía española y el intento de imponer sobre Cataluña y los catalanes la autoridad de los secesionistas en contra tanto del Derecho interno como del Derecho internacional.




El desafío separatista y la gobernabilidad.

Jueves, Septiembre 1, 2016 - 14:23

De los muchos desafíos a los que se enfrenta España en estos momentos, el más grave es el que plantean los separatistas en Cataluña. Lo es, en primer lugar, porque afecta a la existencia misma de España como Estado y al mantenimiento de la comunidad política soberana que formamos todos los españoles; y en segundo término porque de consumarse el terremoto político anunciado por los nacionalistas catalanes los perjuicios económicos y sociales afectarían al conjunto de los españoles y a la estabilidad europea. Finalmente, lo es porque las administraciones públicas catalanas de una forma expresa han escenificado su rechazo a ser consideradas ya como administraciones españolas y aparentan actuar como instituciones de un Estado independiente.




 

SOCIETAT CIVIL CATALANA
Asociación Cívica y Cultural

Còrsega 270, 3r 5ª
08008 Barcelona
SPAIN

T · +34 93 624 32 37
comunicacio@societatcivilcatalana.cat