Ahora resulta que la Generalitat dice que por una «incidencia técnica», los resultados de Cataluña en las pruebas PISA 2025 no se podrán comparar con los de otras partes de España, ya que el 23% del alumnado catalán quedó excluido de esta evaluación. Es difícil de creer que esto sea un error fortuito.
Los resultados de PISA, que se publicarán en septiembre, no representarán, por tanto, a la comunidad escolar catalana. Es más; este hecho rompe la continuidad histórica de resultados dentro de la propia Cataluña. ¡Gravísimo!
O es una grave incompetencia por parte de la Generalitat o todo forma parte de una excusa, de una estrategia para esconderse y taparse las vergüenzas evitando que las nuevas pruebas a los alumnos arrojen resultados similares o peores a los que ya recopilamos de anteriores informes PISA, en los que se revela que Cataluña es la peor autonomía española, con un modelo educativo fracasado.
De hecho, el informe de SCC publicado el pasado mes de junio, lo deja claro ya en su titular: «La Educación en Cataluña. Un modelo de fracaso, discriminación e injusticia social” derivado del sistema educativo que rige en Cataluña desde hace años.
Enlace a los volúmenes I y II y a los resúmenes: https://societatcivilcatalana.cat/2026/06/18/la-educacion-en-cataluna-un-modelo-de-fracaso-discriminacion-e-injusticia-social-informe-completo-resumen-volumen-i-y-volumen-ii/
Abrir diligencias y crear una comisión de coordinación de pruebas y estudios de evaluación es una cortina de humo para no afrontar con la profundidad y el rigor imprescindibles este gran fracaso.
Aumentar las partidas presupuestarias para crear nuevas comisiones, sin más, no es lo único que desde la sociedad civil entendemos como eficiencia en la gestión del gasto público. Lo importante es saber invertir en lo realmente necesario para la educación y no desviar fondos con finalidad ideológica como durante décadas hizo el nacionalismo catalán.

