
El Tribunal Supremo ha condenado al exministro de Transportes José Luis Ábalos a 24 años y tres meses de cárcel, a Koldo García a 19 años y ocho meses y a Víctor de Aldama a cuatro años y medio por el denominado «caso mascarillas». Si bien este último es también responsable de los hechos condenados, la Sala le ha aplicado la atenuante de confesión y colaboración con la Justicia.
Como sociedad civil nos produce vergüenza ajena que personajes como José Luis Ábalos y Koldo García crecieran en torno al Gobierno, cometiendo bajo su amparo los delitos de organización criminal, cohecho, malversación y tráfico de influencias.
Hoy, un ministro del Gobierno ha sido condenado a la mayor pena de prisión por corrupción en la historia de la democracia española.
La sentencia del Supremo lo dice todo. ¿Tiene algo que opinar el Ejecutivo, además de pedir disculpas a la ciudadanía?
Los vídeos del exministro Ábalos dando lecciones de ejemplaridad son vergonzosos. El hombre que -junto con otros condenados o imputados por corrupción- acompañó e impulsó al presidente Sánchez, ahora le enseña el camino de salida. Esta legislatura no tiene sentido.
¡Elecciones ya!
