CA EN ES
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18 de septiembre de 2022
Elda Mata (SCC): “Mirar a otro lado ha llevado al acoso de un niño en Canet”

CRÓNICA GLOBAL

Elda Mata (Barcelona, 1953) es, desde el pasado mes de abril, la nueva presidenta de Sociedad Civil Catalana (SCC), una de las quince entidades que hoy salen a la calle para reivindicar los derechos lingüísticos de todos los catalanes. Esta empresaria, que ha vivido durante muchos años en Girona y conoce perfectamente lo que es la presión nacionalista, califica de «inmoral» e «indecente» lo que el Govern está haciendo con la lengua al convertirla en «un arma política».

–Pregunta: ¿Qué esperan de la manifestación del domingo a favor del bilingüismo?

–La lectura es positiva desde el minuto cero., Quince entidades hemos sabido trabajar con lealtad por un mismo objetivo, que se cumplan las sentencias sobre la lengua en Cataluña. Decimos Cataluña, pero lo que pasa aquí es extrapolable a otras autonomías bilingües donde esperamos que no tengan tantos problemas para hablar en español y recibir educación en español. Eso ya es un primer triunfo, trabajar conjuntamente. Queremos contagiar a la sociedad catalana. Las diferencias entre las personas siempre estarán, pero se puede trabajar, se debe trabajar conjuntamente con el máximo respeto. Las personas que estamos en las entidades constitucionalistas llevamos muchos años, algunas 30 años, luchando abiertamente por una cosa que no debería pasar, que en una democracia como la española tengas que salir a la calle a defender tus derechos constitucionales básicos. Nos decían que quizá no era el momento, que el souflé está bajando, que la gente no tiene ganas por los problemas económicos…

–Entendemos todos esos argumentos, pero la dignidad del ciudadano tiene que estar siempre por encima de todo. Sacrificando horas de sueño, de asueto, de estar con la familia, decidimos convocar y quien quiera acompañarnos, será bienvenido. Y ojalá sean muchos. Sabemos que son muchos los que están sufriendo las consecuencias de la falta del Estado de Derecho en Cataluña. Sean los que sean, por el solo hecho de cambiar esa ley del silencio, de ese “da lo mismo, para qué vamos a movernos, total llevamos 40 años de régimen nacionalista”, pues vamos a encontrar los recursos. Una manifestación es cara. Hay que tocar puertas, rascarnos el bolsillo. Para dar la oportunidad de que de decir que se pueden cambiar las cosas en Cataluña, que se cumplan las sentencias, que nuestros hijos hispanohablantes y catalanohablantes merecen la mejor educación. Y la mejor educación es la bilingüe. Los sistemas educativos deben ser los mejores, no por intereses políticos, porque las personas se lo merecen.

–La manifestación se celebra una semana después de la Diada. Las comparaciones serán inevitables. ¿Les preocupa?

–No son comparables, son ámbitos diferentes. La Diada, que no es la Diada de todos los catalanes sino que ha sido fagocitada por el nacionalismo, por algunos partidos y entidades, va en contra de la otra mitad de los catalanes que no se siente concernida. Es una reclamación de romper España, no tiene que ver con los derechos, tiene que ver con la imposición de una minoría que se saltó todas las leyes, como se vieron los días 6 y 7 de septiembre de 2017. La manifestación del 18 de septiembre va en un sentido absolutamente contrario, va en un sentido positivo, de ver qué podemos hacer para mejorar la situación en Cataluña dentro de un Estado de Derecho que emana de una Constitución, votada por un 90% de los catalanes. Eso sí fue consenso. Si nos dimos esas leyes y el Estatut lo ampara en cuanto a la lengua, exigimos que nuestros derechos sean respetados. Nada extraordinario, lo extraordinario es tener que pedirlo. Llevamos muchos años en que la geometría parlamentaria ha estado por encima de los derechos y las libertades de los ciudadanos españoles que vivimos en Cataluña.

–Recientemente veíamos al padre del alumno de Canet en los juzgados, declarando por el acoso sufrido. Hablaba de impunidad. ¿Cómo se ha llegado a una situación en la que un menor es acosado y no pasa nada?

–Es como aquella fábula de la rana. La vas hirviendo poco a poco y al final se muere. El mirar a otro lado, que es lo que nos dice Javier, el padre de Canet, el contemporizar, ha convenido. Josep Tarradellas ya advirtió de que Jordi Pujol no estaba por la unidad de España, estaba por nacionalizar Cataluña. Eso no se quiso ver hace 40 años y hoy tampoco se quiere ver. La responsabilidad de los gobiernos de España es velar por todos los ciudadanos. Por conveniencias políticas se ha pactado en determinados momentos con el nacionalismo, a mi juicio de forma infamante, pero cuando se han tenido mayorías absolutas, tampoco se ha utilizado para garantizar el bien en Cataluña. El acoso yo lo entiendo muy bien, yo vivo en un pueblo muy pequeño de Girona desde hace más de 40 años y ya se vivía una situación de acoso cuando a mis hijos les preguntaban “qué idioma se habla en tu casa”. Ya había niños que no se atrevían a decir que hablaban español en su casa. La impunidad campa por todas partes. Entonces había muchos profesores hispanohablantes y mis hijos pudieron aprender un castellano culto. Pero cuando 14.000 profesores fueron “invitados” a marcharse de Cataluña para que unos profesores entraran a adoctrinar sobre el nacionalismo, según el programa 2.000 de Pujol, cada vez fue degenerando hasta convertir el idioma en una arma política. Todas las evaluaciones, los informes PISA, aseguran que hay retroceso, pero eso no interesa a nadie, ni al consejero de Educación, ni a la consejera de Cultura ni al presidente de la Generalitat. Ni al Gobierno de España, que no ha hecho nada por solucionarlo.

–¿El ‘procés ha muerto’ o el hecho de que las empresas que se marcharon de Cataluña durante el procés no hayan vuelto significa que queda mucho por hacer?

–Responsables de grandes empresas que se han ido de aquí lo han dicho clarísimamente que no vuelven, que no se dan las condiciones. “¿Para qué vamos a volver?”. No se cumple la ley en Cataluña, no hay Estado de Derecho. Por tanto, sin un marco jurídico estable, ninguna empresa, ni el dinero, ni el talento, ni la inversión de fuera van a venir. ¿Qué queremos, convertir esto es un páramo en el que discutamos si el catalán correcto es el de Gerona o el de Lérida?

–La lengua es, actualmente, lo único que une al independentismo…

–Se intentó con el tema de la raza, en el siglo XIX e inicios de los XX. Es obvio que no somos una raza superior, aunque alguien lo crea. Ya que no puedes colocar ese argumento ¿qué más tengo? Pues vamos a poner la lengua y excluir todo lo demás. Los regímenes nacionalistas son excluyentes, necesitan un cabeza de turco y en este caso somos los malos catalanes y España, por supuesto. Pero además tienes que inventarte un relato, manipular la historia, buscar un agravio. En este caso, el punto aglutinador es la lengua. Ni se leen la sentencia del 25%, les da exactamente igual. No tengo ninguna duda de que acabará habiendo bilingüismo en Cataluña.

–Está muy convencida de ello…

–El gobierno de la Generalitat lo sabe. Incumplir es ganar tiempo, un adoctrinamiento más de una generación que va a votar cuando salgan de las aulas. El nivel de adoctrinamiento abarca el personal de cocina, de autobuses escolares, no solo los profesores. Se les dice que solo se puede utilizar el catalán para niños de 3, 4 o 5 años. Muchos de estos niños no hablan catalán en casa, y los primeros días de colegio echan en falta a su familia, su idioma. Es igual, Si lloran, que lloren. Me imagino que les dirían que lloren en catalán. Es una despersonalización total. ¿Peo que va aparejado con esto? La delación. Si un trabajador se dirige en castellano a ese niño ¿qué garantía tiene que los niños mayores no comenten que por qué fulanito habla castellano en su casa. Y que esto llegue a la dirección del colegio. Y cuando hablábamos de la ley del silencio, esto es lo que ha estado pasando fuera del área metropolitana de Barcelona donde vivimos cuatro millones de catalanes desde hace décadas.

–Hay quien asegura que los jóvenes empiezan a ver el catalán como una lengua de imposición y, por rebeldía, utilizan el castellano.

–Retroceder a las camisas pardas para imponer una ideología no acaba nunca bien. Se tardará más o menos. Pero el ansia de libertad de las personas, el derecho a expresarse en el idioma que quiera, ha acabado saliendo adelante. En Cataluña también, y lo saben. El Govern lo sabe, pero esto es un sistema clientelar el que viven muchas personas. Es absolutamente inmoral utilizar a las personas para intereses espurios y es lo que se está haciendo con la lengua. Se deshumaniza, se quitan los derechos a más de la mitad de los catalanes con la única finalidad de prolongar un estatus quo actual. Es indecente.

CRÓNICA GLOBAL. Entrevista. María Jesús Cañizares. Fotografía: Luis Miguel Añón.

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